No, estoy bien...
Me lo digo mintiéndome a mi mismo.
No, estoy bien.
mintiéndome al mirarme en un falso reflejo.
No, estoy bien.
Me escucho decirlo mientras me castigo, me agoto, me privo de un latido cotidiano.
No estoy bien cuando el no sentido me abruma cuando no estoy bien.
Pretendo estar bien cuando no estoy bien.
Me piso porque no estoy y vago en la creencia de que debo estar bien por gratitud del sentido. Pero, que sentido si el no sentido sigue arraigado. Hablo conmigo mismo haciendo rituales de castigos, llevándome arrastras al vago sentido, llevando mi cuerpo intangible al abismo del grito, soltar (me) y destilar agua en el viento. No es el viento en lo que suelo volar, son las cenizas del fuego que pude propagar y anidar y agrandar y alimentar para quemar (me). no, estoy bien.
No.