lunes, 20 de enero de 2020

Es el no sentido que se siente.

No sé como expandirme en esto, pero haré el intento.

Cómo puede adentrarse “el no sentido” (yo) a esa sensación de estar intangiblemente sereno (quiero creer) cuando por las venas no corre recuerdo alguno ni memoria instantánea de un peso (masa) a la cual quiere y reputa muchísimo (de verdad mucho) y luego sentirse un cúmulo de heridas cuando siente que pierde cicatrices en el pensamiento, pero queriendo que de verdad “se cierren” de él porque cada vez que hace memoria remota al “no” se quiebra indescriptiblemente.

El yo quiere creer que este sentimiento represente un estado vulnerable de sentidos heridos por la ausencia de afecto (de sí mismo).

Quiero estar en la plena certeza de que así no es lo que una vez creí que era sentirse así (enamorado en lo roto).

Florece Luis.

El no sentido.

El no sentido se libera con la menos ausencia del sentido. El no sentido se complementa para ser sentido.

El miedo de desvanecer el no sentido por la menos ausencia de heridas, porque ya sientes mas sentido en tu superficie interna.

Me encuentro en un plano que se está adentrando al debate de soltar un sentido que quizás no ha sido sentido en la creencia de sentir. Ahora sumergido en un mar de sentidos recíprocos. Ahora siendo y no sintiéndose correspondido, el tiempo se está invirtiendo en el sí, cuando antes era el no por aquello que no estaba siendo sentido.

Florece Luis.

A veces.

A veces, o quizás siempre temo a perder el sentimiento que me generaste desde que te conocí. Me aparte del mundo a mi alrededor para no dejar que te fueras de mi pecho.

Florece Luis.

Proyectos mediados

  Son incontables los proyectos que tenemos por culminar, bocetos que nunca “fueron”, ideas no plasmadas, hojas apartadas. Pero, quizás así ...